Ni la fuerte lluvia detuvo el Joropódromo: Amor por el joropo

Las calles de Villavicencio se vistieron de joropo, centenares de llaneros y visitantes se agolparon en la Avenida 40 y la Calle 15 para disfrutar del zapateo de 1.264 parejas de baile, provenientes de siete departamentos de Colombia, a quienes ni la lluvia logró detenerlos, durante el Joropodromo de la versión 54° del Torneo Internacional del Joropo.

Los asistentes a este evento resaltaron el poderío que tiene la cultura llanera: “no es una fiesta solo de los llaneros es un patrimonio nacional, este zapateo tiene una magia que cautiva y lo hace a uno enamorar de estas tierras”, afirmó Carlos Miguel Cruz, visitante proveniente de Cúcuta.

El recorrido también contó con la participación de 14 carrozas, entre ellas, las de las candidatas al Reinado Internacional del Joropo, los jugadores de llaneros, las carretillas frutícolas y varias emisoras del departamento que por primera vez se unieron a esta fiesta con sus tarimas móviles.

Este espectáculo de baile que estuvo rodeado de sonrisas, aplausos y amor por el joropo, generó entre los llaneros de todas las edades el orgullo de vivir en esta región de Colombia.

Paola Andrea Zuluaga, quien disfrutaba de esta fiesta junto a su hija de 3 años de edad, destacó la importancia de conservar las tradiciones del joropo. “Yo fui reina del Joropo en el 2011, quiero que mi hija conozca y tenga siempre presente el amor por este baile y que se impregne de esas tonadas que nos mueven el alma”.

La versión 21° del Joropódromo también fue una plataforma dinamizadora de la economía, vendedores y comerciantes del sector incrementaron sus ventas durante este evento. “Esta es una oportunidad para poder llevar más plática a la casa, hoy está muy movidas las ventas sobre la Avenida 40.

Como ya es tradicional, durante la edición del Joropódromo del Torneo Internacional del Joropo, teniendo en cuenta la creatividad artística, coreografía ritmo, vestuario y coordinación de las parejas de baile, se premiaron a las academias ganadoras.

Al final, el amor y las ganas de disfrutar el folclor fueron más grandes que la fuerte lluvia durante el tradicional certámen, que solo fue suspendido por algunos minutos.